junio 7, 2024

ARTÍCULO

DESPÚES DE LAS ELECCIONES

Por: Yaneth Tamayo Avalos

Los resultados de la jornada electoral, traen consigo tres aspectos sociales que marcan un antes y un después en la política y democracia.

El primero, tiene que ver con el surgimiento de la primera mujer que gobernará México, situación que resultará compleja para Claudia Sheinbaum, debido a factores sociales como la misoginia internalizada en la cultura y la polarización política atribuida a su predecesor.

Si bien, su incursión en la lucha por la democracia, representa un logro en lo sustantivo para los derechos político-electorales de las mujeres, lo cierto es, que sin una agenda de género y sin un compromiso real hacia estas, su posición será simbólica.

Como dijera Marta Lamas, tener cuerpo de mujer no garantiza un pensamiento feminista, ni un compromiso con las mujeres.

Para que eso suceda, ella debe facilitar la intervención de otras mujeres en la negociación política, y eso hasta hoy en día ha presentado resistencia.

Resistencia que incluso ella ha avalado como jefa de gobierno y vocera de su predecesor. Romantizar la idea, de que el simple hecho de que una mujer gobierne el país bastará para transformar la realidad social y jurídica de las mujeres, es un velo de ilusión que nos impedirá observar nuestro entorno.

Con esto no quiero decir, que la presidenta electa no vaya a realizar un excelente trabajo, el voto de confianza es implícito en el pluralismo político y democrático que hoy acontece.

Pero no podemos negar las realidades de la violencia contra las mujeres, así como la falta de legislación en materia de responsabilidades familiares, sistema de cuidados, libertad y autonomía de las mujeres, entre otros derechos, los cuales han sido los principales flagelos de la administración saliente.

Es importante que haya mujeres como ella haciendo política, pero es imprescindible que adopten la agenda de género, pues no solo representan un partido o una ideología política, su representación tiene origen en las necesidades de las mujeres.

Y no es que gobierne solo para las mujeres, sino que lo hagan desde una perspectiva de género transversal que beneficie de forma igualitaria a ambos sexos.

Segundo acto

Ahora bien, el segundo acontecimiento se relaciona con la libertad democrática que incentivó la participación ciudadana, datos del Instituto Nacional Electoral (INE) informan que el 61% del padrón electoral emitió su voto.

Hecho que rompió con la estadística de abstencionismo, si bien, no existió una participación total, si hubo una mayor afluencia en comparación con procesos electorales anteriores.

Por ejemplo, en la jornada electoral que se llevó a cabo en el 2020, en las casillas se presentaron menos del 50% de electores registrados en el padrón electoral, en donde se verificó la disminución de votantes al 4%, en comparación con las elecciones del 2017.

Situación que se repitió en las elecciones intermedias del 2021, en esa ocasión a penas se alcanzó el voto del 51% del padrón electoral. 

Se tiene registrado que después del 2018, año en que fue la elección presidencial de Andrés Manuel López Obrador, los procesos electorales habían presentado una disminución en la participación del electorado.

Si bien, el abstencionismo es parte de los procesos electorales, ya sea como forma de desobediencia cívica o acto de protesta contra el orden político, en este proceso se presentó una disminución, lo que apunta a la existencia de un estímulo político y social que podría aprovecharse en futuras elecciones.

Tercer acto 

El triunfo con el que arrasó el Partido MORENA, evidenció aún más la recesión de las instituciones políticas, las cuales, si bien, en anteriores procesos electorales ya habían presentado un declive sistemático al perder simpatizantes, militantes y territorios gobernados, en estas elecciones se confirmó su deterioro.

Esta recesión se expresó con la presencia del abstencionismo, la desconfianza en la democracia, el aumento de la indiferencia al tipo de régimen, en la preferencia y actitudes a favor del intervencionismo y el populismo, el desplome del desempeño de los gobiernos pasados y de la imagen de los partidos políticos.

Situaciones que contribuyeron a la pulverización del sistema de partidos y el desplome a su imagen y legitimidad.

De ahí que, estos comicios sean el reflejo de la débil organización e influencia de los partidos políticos de usanza y de la relevancia que progresivamente ha adquirido el partido de MORENA y sus aliados políticos en la toma de decisiones.

Ahora que sigue

Estos comicios plantean áreas de oportunidad y desafíos para la presidenta electa, los partidos políticos que lograron conservar el umbral electoral y la ciudadanía.

Guste o no, la mayoría del electorado otorgó democráticamente el triunfo a la presidenta electa Claudia Sheinbaum, de ahí que deba ser implícito el voto de confianza, de lo contario sería discordante hablar de democracia.

El tiempo le permitirá demostrar a la ciudadanía que la eligió y a la oposición, su capacidad para gobernar, ella tiene la oportunidad de elegir un gobierno más pluralista y más abierto que le permita revertir los daños de su predecesor y replantear la forma de gobierno actual.

Su mayor reto será, ejercer el poder de forma directa o permanecer bajo la directriz de Andrés Manuel López Obrador.

En cuanto a los partidos políticos, es claro que su bajo desempeño y su arrogancia los sepultó, el ignorar la insatisfacción ciudadana, el no ofrecer opciones y soluciones más reales y el apartar su ya desprestigiada imagen de un proyecto, terminó jugándoles en contra.

No entendieron, que no pueden seguir con las mismas prácticas partidistas ni con los perfiles políticos que reciclan en cada proceso electoral.

Tienen que entender que deben ser más abiertos e innovadores, de lo contario, la apatía de los ciudadanos hacia cualquier asunto que tenga relación con los partidos políticos, será una constante.

En cuanto a la ciudadanía, tenemos la obligación de ser más corresponsables, no se puede dejar el rumbo del país solo a los gobernantes, debemos ser observadores y propiciar un análisis más crítico que no se base en la simpatía a un partido o a intereses individuales.

Pretender ser, meros espectadores que solo pueden intervenir y tomar decisiones al momento de emitir un voto y no al exigirles responsabilidad, es asumir un paternalismo que nos resta libertad y dignidad como sociedad.

De no intervenir, las consecuencias políticas y sociales se pueden tornar más difíciles para todos los involucrados que son, el Estado, el sistema de partidos y la ciudadanía.

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