mayo 25, 2026

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Huella de carbono en universidades: UAEMéx impulsa estrategias de movilidad sostenible

*El análisis ambiental destaca que la calidad de vida y el rendimiento académico dependen de reducir emisiones por transporte.

 

La medición de la huella de carbono en las universidades se ha consolidado como una herramienta clave para comprender el impacto ambiental de las actividades académicas y diseñar estrategias alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

En este contexto, Jesús Arzate Ronces, egresado de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), desarrolló la investigación “Huella de carbono universitaria: escenarios de movilidad y alineación con los ODS”, enfocada en analizar las emisiones de dióxido de carbono generadas por la comunidad universitaria.

El estudio, realizado en 2021 en el Laboratorio de Ciencias Ambientales de la Facultad de Planeación Urbana y Regional, surgió en un escenario donde existían únicamente cinco investigaciones sobre huella de carbono universitaria en México, lo que lo convirtió en un referente para la construcción de estrategias ambientales en instituciones de educación superior.

Uno de los principales hallazgos fue que el mayor nivel de emisiones correspondió al alcance tres, particularmente a la movilidad estudiantil. Arzate Ronces subrayó que esta problemática no sólo tiene implicaciones ambientales, sino también sociales y académicas, ya que impacta directamente en la calidad de vida y el desempeño del alumnado.

Evaluamos cómo se trasladan las y los estudiantes, cuánto tiempo tardan en llegar, las distancias que recorren y las emisiones generadas por esos traslados. A partir de ello pudimos proponer distintas estrategias para reducir la huella de carbono en los espacios académicos”, explicó.

La investigación incluyó inventarios, bases de datos y análisis de residuos, además de encuestas de movilidad aplicadas al estudiantado. También se realizó la caracterización y pesaje de residuos, incluidos aquellos considerados peligrosos y generados durante prácticas académicas.

Factores como la distancia, el tipo de combustible, el transporte utilizado y el tiempo de traslado influyen en la experiencia estudiantil y en el desempeño académico. Analizar estos elementos desde la perspectiva de la Agenda 2030 fue indispensable para comprender su alcance.

Entre las alternativas planteadas se encuentran impulsar modelos híbridos de enseñanza, fomentar el uso de transportes menos contaminantes y desarrollar estrategias de movilidad que reduzcan emisiones sin comprometer la calidad educativa.

Finalmente, Arzate Ronces hizo un llamado a la comunidad universitaria a involucrarse en este tipo de investigaciones y reflexionar sobre el impacto ambiental de las actividades cotidianas. “Lo ideal sería que todas las universidades realizaran estudios de huella de carbono. Esto permitiría conocer las dinámicas académicas y generar estrategias para minimizar o mitigar el impacto ambiental de nuestras actividades. El involucramiento de toda la comunidad es clave”, concluyó.